1.7.07

Concierto de Yann Tiersen en la Razz

El valsero de Tiersen en la Razz, presentando su último trabajo: On Tour. Con un estilo tan marcado como siempre, experimentando hasta los excesos y sacando su lado más rockero. Dicen que es por timidez, yo creo que disfrutaba tanto que se olvidaba de nosotros.
Como se echaban de menos las butacas del Mercat de las Flors (Donde actuó por última vez en Barcelona, hace poco más de un año). Y es que la Razzmataz admite más gente, pero no nos engañemos, por rockero que se nos ponga Yann Tiersen en directo, no da para dar saltos. A pesar de eso, disfrutamos de casi dos horas de un sonido compacto, tan espeso como un pedazo de chocolate negro que al fundirse, casi no cabe en la boca. Y es que estos franceses apenas varían en estructuras musicales, pero sus múltiples y acertados arreglos nos mantienen en vilo hasta el último momento. Empezó exprimiendo el violín de tal manera que en pocos temas le salieron barbas al arco. Lo finiquitó tocando Sur Le Fil, a solas en el escenario frotando las cuerdas hasta llenar todos los huecos de la sala (que por cierto estaba hasta los topes). Entonces se colgó de nuevo la guitarra, para seguir presentándonos su nuevo LP+DVD, grabado durante su gira del 2006 y que ofrece lo mejor de este artista galo: "Durante diez años estuve haciendo rock. Tocaba la guitarra y cantaba. Cuando empecé a grabar discos se produjo una ruptura con todo eso. Necesitaba frescura y la encontré en los instrumentos acústicos. Me permitieron hallar una manera más personal de ir adonde yo quería ir. El proceso inverso para volver a encontrar esa frescura pasaba por regresar a cosas más eléctricas". Tan eléctrico estaba que casi se notaba en el ambiente, pero cuando la mitad de las parejitas estaban al borde de una crisis de angustia, al fin, aparcó la eléctrica y se decidió a coger el acordeón para versionar (por enésima vez) el tema de la mítica Amelie. Ese fantasma que por poco le mata de gloria y que le perseguirá hasta el fin de sus días.
Este multinstrumentista nació en Brest en 1970, y pasó la adolescencia entre las paredes de los conservatorios de Rennes, Nantes y Boulogne, donde quedó presente la huella de lo impecable. Pasó de escuchar Stravinsky a Nick Cave, se colgó una guitarra y acabó ganando un Cesar(homologo de nuestro Goya) por Amelie, premio que ni siquiera fue a recoger.
El concierto estaba programado en el Teatre Prinicipal, pero las previsiones de ventas provocaron el cambio de recinto (de pie caben más). Que nadie se quede sin verlo, ¡a 25€! poca broma...
fotos: pere masramon, texto: toni verd para www.laganzua.net