
Kid Congo, con treinta años de underground neoyorkino a sus espaldas, se presenta por primera vez en Barcelona dentro de una gira europea de presentación del disco “Philosophy & Underwear” que ha cocinado junto a la banda “The Pink Monkeybirds”.
Después de una intensa dosis directamente en vena por parte de The Fuck, con su cantante literalmente desnudo (pero con las botas puestas) e insultando y mezclándose entre el publico a grito pelado, Kid Congo cerro la sesión Garage y se puso a lo suyo. Tengo que decir que nos tenía dispuestos a ver lo que fuera, tal fue el puñetazo de estos irreverentes teloneros.
Había poco publico para tratarse del estreno de un mito viviente en la ciudad condal (al fin y al cabo era un martes de entrepuente…) Pero Kid Congo no decepciona, y la sala Be Cool (por pequeña, casi llena) le venía al pelo. Con una media de edad en el local que se acercaba más a la del cantante que a la de la preciosa camarera, el clima que se creó recordaba más a un ritual que a un concierto. La voz de este polifacético artista ayudo también al acercamiento tántrico, pues habla más que canta, con esa hipnótica tonadilla tan característica suya. Lo único que alejaba la sesión de rock de cualquier experiencia profunda eran los continuados destellos de los fotógrafos. A excepción de Pere Masramon (que ni siquiera monta el flash en los conciertos), la cuadrilla al completo de reporteros gráficos, en un alarde de falta de respeto y menos profesionalidad, se dedicaron a freir el escenario desde que el de The Fuck se bajó los calzoncillos.
Pero volviendo a la estrella de la noche; este compositor, escritor, guitarrista, cantante y productor (¿me dejo algo?) es una máquina de trabajar. En un año a editado “Philosophy & Underwear” con nueva banda (The Pink Monkeybirds), aunque en sus temas se nota la sazón del Kid Congo de siempre. Y todavía ha tenido tiempo de sacar “Solo Cholo” (reediciones de antiguos temas de Kid Congo Powers). Con un profesional así en el escenario, que ha trabajado con grupos como The Cramps o Nick Cave and the Bad Seeds, es imposible que se tuerza la noche. Aunque a mitad de temario el ánimo decayó un poco. La interesante pero monótona voz de este yankee redomado llegó a perder la atención de los más jóvenes, dejándose oír un murmullo que se mezclaba con el sonido del escenario. Aun así, este miembro fundador del Gun Club se negaba a dejar de disfrutar…
Y para sorpresa de todos, llegó el final del concierto. Se acabaron los murmullos mientras mirábamos el reloj. ¿Ya ha pasado otra hora? Pues sería verdad lo de la experiencia tantrica… Y para despertarnos a todos, unos bises más que potentes (con temas como Black Bag) que nos recuerdan que este nuevo disco ha nacido de las entrañas mas sinceras.
Había poco publico para tratarse del estreno de un mito viviente en la ciudad condal (al fin y al cabo era un martes de entrepuente…) Pero Kid Congo no decepciona, y la sala Be Cool (por pequeña, casi llena) le venía al pelo. Con una media de edad en el local que se acercaba más a la del cantante que a la de la preciosa camarera, el clima que se creó recordaba más a un ritual que a un concierto. La voz de este polifacético artista ayudo también al acercamiento tántrico, pues habla más que canta, con esa hipnótica tonadilla tan característica suya. Lo único que alejaba la sesión de rock de cualquier experiencia profunda eran los continuados destellos de los fotógrafos. A excepción de Pere Masramon (que ni siquiera monta el flash en los conciertos), la cuadrilla al completo de reporteros gráficos, en un alarde de falta de respeto y menos profesionalidad, se dedicaron a freir el escenario desde que el de The Fuck se bajó los calzoncillos.
Pero volviendo a la estrella de la noche; este compositor, escritor, guitarrista, cantante y productor (¿me dejo algo?) es una máquina de trabajar. En un año a editado “Philosophy & Underwear” con nueva banda (The Pink Monkeybirds), aunque en sus temas se nota la sazón del Kid Congo de siempre. Y todavía ha tenido tiempo de sacar “Solo Cholo” (reediciones de antiguos temas de Kid Congo Powers). Con un profesional así en el escenario, que ha trabajado con grupos como The Cramps o Nick Cave and the Bad Seeds, es imposible que se tuerza la noche. Aunque a mitad de temario el ánimo decayó un poco. La interesante pero monótona voz de este yankee redomado llegó a perder la atención de los más jóvenes, dejándose oír un murmullo que se mezclaba con el sonido del escenario. Aun así, este miembro fundador del Gun Club se negaba a dejar de disfrutar…
Y para sorpresa de todos, llegó el final del concierto. Se acabaron los murmullos mientras mirábamos el reloj. ¿Ya ha pasado otra hora? Pues sería verdad lo de la experiencia tantrica… Y para despertarnos a todos, unos bises más que potentes (con temas como Black Bag) que nos recuerdan que este nuevo disco ha nacido de las entrañas mas sinceras.